SILENCIO

enero 24, 2017

 

FELIPE JUARISTI

Para poder vivir con dignidad en socie- dad, para conseguir una buena convivencia, aunque sea aparente, es necesario saber man- tener la distancia en todo, con todos y, si es necesario, frente a todos, acercarse cuando el deseo acucia o el contacto sea imprescindible y alejarse cuando el miedo al peligro intuido, o la vergüenza ante hechos que se escapan de cualquier lógica o justificación, aparecen en todo su crueldad. Los peces intentan mantener la distancia de la caña que con su cebo apa- rece ante sus ojos abiertos, hasta que algo, la avaricia o el hambre, los empuja y pican el señuelo y mueren. Los humanos que, por igno- rancia, falta de prudencia o por alguna jugada del azar, no consiguen alejarse en el último y decisivo momento, son atrapados por hilos visi- bles y coloridos, o invisibles, por imaginarios.

Algo de esa pulsión trágica se intuye en El arte de la pesca, libro de Luisa Etxenike, cuan- do cuenta el proceso a través del cual un niño se convierte en presa, en pez. El arte de la pes- ca es un arte construido con muros de silencio y labrado de paciencias.

Otra de las reglas, no sólo de convivencia, sino también de la existencia, es saber mante- ner los brazos separados en el aire, mientras se camina o se está sentado, acostado o sim-

 

plemente estirado, como una rama de árbol o una sábana al sol, y las manos quietas y los pies en movimiento, danzando, simulando la tensión que va subiendo y apoderándose de todos los miembros. La ausencia de lenguaje no es la ausencia de expresión. Cuando se ha- bla de falta de sentido, ello no significa que las cosas carezcan de ella, sino que no somos capaces de traspasar la pura apariencia e ir más allá, adentrándonos en el interior de los significados. La ignorancia sobre las causas de los sucesos no significa que no haya causas, sino que la razón es incapaz de descubrirlas.

El silencio, en la vida, tiene más de un signi- ficado, posee más que un lenguaje. Se expresa en todos los idiomas. Existe el silencio ante lo incomprensible, y el silencio para no dar a co- nocer lo sucedido. Existe el silencio como ten- tativa de supervivencia, y el silencio como for- ma de volver, no al origen, sino a la situación pretérita, que Luisa Etxenike llama la víspera, y que es el momento anterior la existencia del horror, del daño, del sufrimiento que hace que nada sea igual; porque hay hechos y sucesos que lo cambian todo, hasta la fisonomía de los seres humanos.

La poesía de Luisa Etxenike está también ha- bitada de silencios.



Post a new comment